El objetivo se alcanza cuando los distintos dispositivos operan seguros, libres de errores y con rendimiento óptimo, ya sea a nivel local o global.
El mayor reto es identificar fallos de forma proactiva -antes de que afecten a usuarios o clientes- y ofrecer la mayor protección posible frente a ataques externos.
Detecta fallos antes de afectar usuarios.
Más velocidad y estabilidad para todos los equipos.
Controles y políticas que reducen riesgos.
Mantenimieno preventivo que minimiza caídas.
Priorización del tráfico crítico.
Mejoras claras en hardware, cableado y configuración.
Relevamiento inicial de dispositivos, usos y arquitectura de la red.
Testeo de cableado y medición de velocidades de transmisión; correcciones según resultados.
Recomendación de mejoras en dispositivos, cableado, enrutadores, redes WiFi y proveedor de internet (ISP).
Configuración del enrutador y ajustes según los datos relevados.
Este servicio cubre dede el router hasta la placa de red de cada equipo. No incluye la reparación interna de dispositivos ni la intervención sobre sistemas operativos de los equipos finales.
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